El INCI es la lista de ingredientes de un cosmético, en el orden de mayor a menor concentración hasta el 1 %. Después de ese punto, el orden puede ser libre. No es una fórmula ni una garantía de resultados: es una etiqueta.
Qué miramos primero
Primero, si el producto tiene el activo que dice tener y en qué forma. Un sérum de vitamina C puede llevar un derivado estable o ácido ascórbico puro; no son lo mismo. Segundo, si hay alcohol, perfume o aceites esenciales que tu piel no tolera. Tercero, si el envase protege el activo de la luz.
No hace falta saber química para detectar lo básico: si el perfume aparece muy arriba y tu piel es reactiva, probablemente no sea el producto. Si el activo aparece después de veinte ingredientes, quizá esté en una dosis testimonial.
Lo que no dice el INCI
No dice cómo se usa, cuánto tiempo aguanta abierto ni si el producto es agradable. Tampoco dice si es para ti. La etiqueta es el mapa, no el viaje.
En Remei leemos el INCI contigo en el diagnóstico. Si tienes dudas, trae el envase: lo miramos juntas.
