En verano la piel se acalora y la barrera sufre. La tentación es añadir productos: una bruma, un sérum nuevo, una mascarilla. Casi siempre funciona al revés.
Menos capas, mejor orden
Empieza por simplificar. Un limpiador suave, una hidratante ligera y protector solar. Si usas un activo, mantén uno solo y en días alternos. La piel reactiva agradece la rutina corta.
La bruma puede ayudar a refrescar, pero no sustituye a la crema. El protector solar se repone cada dos horas si estás fuera, también si el día está nublado.
Cuándo parar
Si un producto pica, enrojece o deja la piel tirante, párate. No es parte del proceso. Vuelve a lo básico durante una semana y, si no mejora, pide una valoración.
En la clínica vemos muchas pieles que mejoran solo con quitar tres productos. Antes de añadir, pregúntate qué puedes dejar fuera.
