Un diagnóstico no es un examen. Es una conversación de treinta minutos con la piel delante y las preguntas adecuadas.
Las preguntas
Empezamos por la rutina: qué usas, cuánto, desde cuándo y cómo se siente la piel después. Después miramos barrera, hidratación, poro, manchas y sensibilidad. También preguntamos por el sol, el descanso, el ciclo hormonal y los tratamientos que hayas hecho.
No diagnosticamos enfermedades. Si vemos algo que necesita un dermatólogo, lo decimos y te derivamos.
Qué te llevas
Tres pasos claros, una lista de lo que conviene aparcar y una idea realista de cuándo volver. No un carrito lleno. Si tu piel está bien con dos productos, la rutina tendrá dos productos.
El diagnóstico cuesta 15 € y se descuenta en tu primera compra. Si al terminar no necesitas nada, no compras nada.
