Demo de jmolo

Negocio ficticio, diseño real.

¿Quieres una web así?Ver todas
Hablemos ↗

El presupuesto de una reforma, en orden

Qué partidas entran, en qué orden se contratan y dónde se va el dinero que no se ve. Una guía para leer un presupuesto sin perderse.

Cocina blanca con isla de madera y luz natural

Un presupuesto de reforma no es una lista de precios: es un orden de decisiones. Cuando las partidas se leen en el orden correcto, se entiende por qué unas pesan más que otras y dónde merece la pena ahorrar.

La primera partida no es la que se ve. Demoliciones, gestión de residuos, andamios y protecciones suelen llevarse entre un 8 y un 12 % del total. En un piso con ascensor pequeño o en un edificio protegido, sube. No es un gasto recuperable, pero tampoco se puede evitar.

Un buen proyecto no consiste en gastar más, sino en saber qué partida sostiene el resultado.

Después vienen las instalaciones: fontanería, electricidad, ventilación y climatización. Aquí conviene no apretar. Son las que quedan detrás de los tabiques y las que más caro salen de reparar después. En una reforma integral, entre un 20 y un 25 % del presupuesto es una referencia razonable.

La estructura y los cerramientos son la siguiente capa. Abrir un hueco, cambiar una ventana o nivelar un suelo puede obligar a un cálculo y a una licencia. Si el edificio es antiguo, reserva un 10 % para imprevistos: siempre aparece una viga o una instalación que no estaba en el plano.

Los acabados son la parte visible y la más fácil de ajustar. Suelo, carpintería, baño y cocina pueden sumar entre un 30 y un 40 %. Es donde se nota el diseño, pero también donde se puede decidir con calma. Un buen proyecto no consiste en gastar más, sino en saber qué partida sostiene el resultado.

Por último, los honorarios y las tasas. Un proyecto de reforma integral suele moverse entre el 8 y el 12 % del presupuesto de obra, y la licencia y las tasas se pagan aparte. Pide siempre un alcance por escrito: qué incluye la dirección de obra y qué no.